—Si. —dijo papa. Víctor nos guía hasta el comedor, a lenta sus pasos y de pronto sentí el roce de su mano con la mía haciendo que mi atención estuviera sobre él. Me sonríe descaradamente y por supuesto que mi piel se quemó al instante —¿Maya?
Me senté al lado de papá y en poco tiempo el almuerzo fue servido, mi padre se veía demasiado serio observando a la familia de Lucas.
—Espero les guste los mariscos….
—No. —dijo papá interrumpiendo a la madre de Lucas —Odiamos los mariscos.
—Claro. Supongo