Layne
—Maldición…— decía suspirando mientras caía de costado y rodaba a un lado para evitar su pesada espada.
Sacha era un hombre inmenso, lleno de violencia, que ya se había dedicado a doblegarme y acabar conmigo. Yo lo esquivaba y seguía rodando, mientras caía entre las ruinas de lo que se había convertido este lugar.
Algo me decía que afuera estaría igual, aunque había vítores y ya escuchaba a lo lejos los gritos del capitán ordenando. La guerra posiblemente había terminado allá afuera..