Las siguientes habitaciones parecían sacadas de una película de horror combinada con un programa de juegos televisión, donde Enrique y Jazmín eran los espectadores.
Maximiliano e Isabela estaban cansados, pero no podían darse el lujo de demostrarlo debido a sabían que estaba en juego ya que les preocupaba el tiempo transcurrido que llevaban metidos en esa locura y solo deseaban que ya terminara.
Después de los cocodrilos, las demás habitaciones igual fueron más desafiantes, las cuales constaban