Delilah quedó atónita ante la escena que tenía delante. Quería rogarle a Damon que no se fuera, pero las palabras se le atascaron en la garganta, incapaz de pronunciarlas.
Justo cuando los demás estaban a punto de marcharse, Delilah se desplomó de repente en el suelo, sujetándose el vientre.
—¡Mi estómago! ¡Damon, me duele muchísimo!
Toda la atención se centró de inmediato en ella. Damon se acercó a grandes zancadas y la ayudó a sentarse en el sofá, mientras Jamal llamaba rápidamente al médico d