Desperté envuelta entre sus brazos y su tranquila respiración. Me quedé largos minutos observándolo dormir plácidamente a mi lado. Se siente bien estar a su lado, recibir su cariño y todo lo que puede dar. Aún no hemos hablado de muchas cosas que sé que a los dos nos dan vueltas en la cabeza, pero supongo que ese momento de sentarnos a hablar con calma y con honestidad aún no llega. Por mi parte soy sincera; no voy a mentir nunca lo mucho que me gusta y me atrae.
Suspiré rendida, queriendo que