84 - Mantenme informada...
El sonido de las sirenas de la ambulancia retumbaba en la cabeza de Brianna, mezclándose con el zumbido en sus oídos y el desesperado latido de su corazón. Miraba a Maximiliam, su esposo, tendido en la camilla, inmóvil. El rostro normalmente sereno y fuerte de él ahora era una máscara pálida, sin expresión, con la vida pendiendo de un hilo.
— ¡Sigan comprimiendo! — gritó uno de los paramédicos —. ¡Su pulso está débil, pero lo tenemos!
Brianna apenas escuchaba las voces. Solo podía ver las manos