50 - Necesito destruir a ambos.
No obstante, el beso fue interrumpido. Liz, que había estado al borde de la histeria todo este tiempo, finalmente explotó, más de lo que ya lo había hecho. Avanzó a zancadas hacia su hermana, su furia encendida como nunca antes. No podía permitir que se saliera con la suya.
— ¡No puedes hacer esto, Brianna! — insistió en un grito, su voz temblando de rabia —. ¡No puedes destrozar todo por lo que hemos trabajado!
Brianna, con calma calculada, se giró para enfrentar a su hermana. Sus ojos, antes c