— Entiendo — dijo finalmente, tratando de mantener la calma en su voz. — Haremos lo que sea necesario.
Maximiliam asintió, satisfecho con su respuesta.
— Buena decisión. Ahora, termina tu cena y descansa. Los preparativos están en marcha, y pronto serás mi esposa en una ceremonia que no admitirá errores — dijo —. Debes recuperarte pronto, te conseguí un pase para un evento de interioristas.
Brianna tomó un bocado de su cena con una mano temblorosa, mientras la otra se aferraba a su corazón,