Mundo ficciónIniciar sesión— ¡Quieto millonario, no quiero dañar la alfombra con sangre! - su pulso se dispara y se entrecorta la respiración frente a las alarmas encendidas en su cabeza.
Observa a Elena, su rostro está manchado por las lágrimas que aun brotan de sus esmeraldas y el pecho de Owen duele al verla tan desprolija y asustada. Se reprende por haber siquiera pensado mal de ella, al parecer se ha equivocado más con ella que con cualquiera en toda su vida y ahora estos idiotas vienen a robar pa







