Desperté en el hospital.
Al abrir los ojos, me pregunté: ¿No había muerto? ¿Tenía tanta suerte? ¿Después de una vida de sufrimiento, finalmente la fortuna me sonreía?
Mi mirada se deslizó y vi a Tiago.
Ah, entendí. Tiago había rescatado mi vida de las garras de la muerte.
Pero, un momento... ¿Por qué Tiago se veía tan demacrado? Yo no había robado ningún documento. ¿Acaso alguien más había filtrado secretos de su empresa y lo había llevado a la quiebra?
Quise abrir la boca para preguntar. Despué