Vengo de familia humilde, y al principio pues como la mayoría, no entré a este negocio por voluntad propia. Pero la gente tiende a juntarse; mi historia podría arrancar algunas lágrimas si fuera una telenovela, pero en nuestro mundo, no es nada especial.
Por eso nunca busco dar lástima.
Hay tantas personas con historias tristes, ¿quién soy yo pues para quejarme?
En el bullicio del aeropuerto, aparté la mirada con naturalidad y corrí hacia Tiago, expresando mi añoranza con un abrazo efusivo.
Tiag