En cuanto la puerta se cerró por completo y el sonido de los pasos de Revano se perdió en la distancia, la frágil fortaleza de Elyn se vino abajo de inmediato.
Aspiró una profunda bocanada de aire con desesperación, como si acabara de escapar de un lugar donde apenas podía respirar. Todo su cuerpo temblaba violentamente mientras se incorporaba del respaldo de la cama.
—Esto no está bien... Esto es una locura... —murmuró con la voz entrecortada, llevándose ambas manos a la cabeza, que ahora p