CAPÍTULO 29.
"Seguramente Mauricio habrá terminado la jornada y debe estar de regreso a su hacienda. Hoy es el día, el momento perfecto para contarle la noticia… ¿Y si se pone nervioso? Ojalá que lo reciba bien… No puedo esperar más ", pensaba Lupita, tratando de encontrar la manera más eficaz de abordarlo con la nueva noticia.
Llevaba unos minutos sentada en la sala, tomando un té que Cata le ofreció al recibirla.
—¡Mauricio! ¡Justo te estaba esperando! ¿Cómo estuvo la jornada de hoy? —Lupita quiso acerca