Subimos al coche, no puedo expresar lo que sentía en ese momento, aquella niña robaba toda mi atención. Era como si a través de ella, Emma reviviera nuevamente.
Conduzco con una exagerada precaución, llevaba un año sin salir de mi encierro y sin dirigir largas distancias. Esa sensación de miedo late constantemente en mí, la culpa y el temor de que pudiera volver a ocurrir algo similar me provoca ansiedad.
Intento calmarme viendo a través del retrovisor a la pequeña Sofía; se ve tan feliz, ta