—¿Pregunté quién anda allí? —repite.
Veo la sombra aproximarse cada vez más hacia donde me encuentro; no puedo moverme, si doy un paso es posible que me lastime con algún trozo de vidrio.
Repentinamente tiran de la puerta del refrigerador y me encuentro con su rostro dejando escapar un grito de terror.
—¡Ahhh!
—¡Shhhh! Guarde silencio ¿Qué hace aquí? —Me interroga con voz ronca.
—¡Nacho! —exhalo un suspiro— Eres tú.
—Sí, ¿A quién esperaba Srta Cervantes? —Me pregunta confundido, pero l