Al día siguiente, Marília despertó bien temprano, decidió ir a casa y lavar algunas ropas. En la casa grande ella no tenía libertad para hacer esas cosas, sentía falta de casa y de su privacidad. No quería que el chófer de Vinícius me llevara, después de todo, ella era una empleada como él.
— ¿Va a salir doña Marília?
— ¡Sí, pero no te preocupes, voy en autobús!
Se extrañó de que la muchacha que podía disfrutar de ventajas no estaba aprovechando eso, las empleadas ya comentaban sobre ella y el