Las miradas de Marília y Vinícius permanecían atadas, sus cuerpos clamaban por una aproximación, aunque los dos se negaran a admitir.
— ¡Acéptame Marília, acepta ser mi novia!
Marília
Su pregunta me sorprendió tanto que me quedé sin acción, pero casi involuntariamente me negué con la cabeza. Vinícius me miró de esa forma aterradora y suspiró de puro odio, después de toda esa confusión él me soltó y salió hecho una fiera por la sala. Sé que lo que dijo fue solo para manipularme, y quién sabe cóm