Mundo ficciónIniciar sesiónLa sangre se expandía bajo el cuerpo de Nick como flor oscura floreciendo en piedra antigua, con cada latido de su corazón bombeando más vida fuera de su cuerpo en ritmo que era demasiado rápido, demasiado constante, demasiado definitivo. El dolor en su hombro era fuego líquido, el tipo de agonía que hacía que cada respiración se sintiera como traición de su propio cuerpo, y el mundo se había reducido a punto singular de existencia: no morir aquí, no en estos escalones, no sin su hijo.
El grito de Michaela cortó a través de la niebla que estaba descendiendo sobre su conciencia como cuchillo: "¡NO! ¡NO! ¡NO!"
Cayó d







