La suave y enorme cama la recibió, su cuerpo fue depositado en ella con tanto cariño y delicadeza, que la princesa elevó su rostro y miró a su esposo con ternura, las manos de Shemir se dedicaron a tocar, acariciar y recorrer el cuerpo de su amada con deseo, pronto se ocupó en despojarla de la única prenda que la cubría...
Cuando la masculina boca cubrió su erguido pezón, Zashirah no pudo menos que arquear la espalda y gemir de puro placer, mientras Shemir descubría cuáles eran sus puntos sensi