Todos los presentes disfrutaban de la fiesta, la gran celebración en honor a la nueva unión matrimonial, Shemir y Zashirah, se paseaban agradeciendo a los presentes sus presencias, mientras les llenaban de abundantes deseos de dicha, prosperidad y sobre todo; fertilidad, aquello generaba un leve rubor en el rostro de la princesa.
-¿Estás feliz, mi flor de arena?- le preguntó su padre.
-Nunca había estado tan feliz- admitió- él me ama, padre y yo lo amo, estamos unidos bajo la bendición de Alá