DANESA
Deposita un húmedo beso en mi entrepierna mientras me hace sentir con su mirada lo que piensa hacer cuando me tiene abierta de piernas sentada en su escritorio. Una vez se comienza, ya no se para y Egan parece tener un hambre insaciable por mí, porque por más que me ha tocado, no se cansa de hacerlo nuevamente.
La punta de la lengua sobre mi piel y, sosteniéndome fijamente esa mirada corre la tela de mi braga antes de propina la primera la moda que ocasiona que mis labios jadeantes mu