Capítulo 54:
ALESIA
En el momento en que la brecha se selló, la unidad se hizo añicos. Durante diez minutos ellos tres se movieron como un solo ser, como la manada que siempre creí que podrían ser si dejaban de verse como amenazas, y me permití pensar, solo por un latido, que tal vez lo peor había pasado. Pero en el segundo en que el resguardo se asentó y la piedra bajo nuestros pies dejó de gritar, el silencio que siguió no fue paz, fue una recalibración, y lo sentí en la forma en que sus homb