CALEB
Miro el pequeño angelito en mis brazos, mientras pienso en lo que tendré que hacer para no dormirme durante toda la noche.
No puedo sólo dormirme.
¿Y si la bebé necesita que la gire durante la noche?
¿Y si se ahoga con su propia saliva?
¿Qué pasa si se hace del dos y quiere que la cambie?
¡Ella ni siquiera es quejona, no llora!
¿Cómo podría decirme lo que quiere?
Los doctores siguen preguntándome qué cómo me siento y yo sigo respondiendo que bien.
Pero seamos sinceros, ¿qué tanto puedo de