Capítulo 3POV de Sophia Estaba ahí parada desnuda, con las piernas abiertas, su mano entre ellas, las tetas sonrojadas y los pezones doliendo, mientras él simplemente... se quedaba calmado, como si esto no fuera nada. Se aclaró la garganta, con la voz tan firme como siempre, sin apartar la mano. —Sí, mamá, las palomitas suenan bien. Gracias. Sus pasos se alejaron, y solté un respiro tembloroso, mi cuerpo todavía vibrando por su toque, el coño contrayéndose alrededor de nada mientras su de