Al otro día Carolina se levantó temprano y se fue a esperar que llegara Antonio, pero él había llegado antes de la entrada habitual y se dio tiempo para ordenar su espacio e inmediatamente comenzó a analizar los valores de la Bolsa.
A ella le dolían los pies de tanto estar parada esperándolo, al ver que no llegaba, decidió esperarlo afuera a la hora de la salida a almorzar.
Antonio como siempre estuvo muy asertivo en las compras y ventas de acciones, adentro todo era una locura, algunos celebra