Ángela con Raúl se llevaban muy bien, él aprendía rápido gracias a su buena memoria
-es que para aprenderse todos los pedidos los anotaba en mi mente era más rápido que en papel y así ahorraba tiempo, para ser más eficiente- le decía a Ángela
Por esa razón, él era capaz de memorizar nombres de clientes, carpetas y ubicaciones de archivos, además de tener toda la agenda diaria en su cabeza con horas y lugares.
Antonio también se sentía a gusto con Raúl, era un buen chico y eficiente, eso le sirvió a Ángela para preocuparse de su nuevo puesto, una vez limpia y redecorada su oficina, hizo la lista de todos los funcionarios y fue pidiendo a cada jefatura la evaluación de sus subordinados, junto a ello sus responsabilidades asignadas.
Muy eficientemente Ángela tenía un balance de quienes cumplían con sus deberes en tiempos y plazos, y a quienes les sobraba el tiempo para tomar más de un café como el caso de las amigas de Paula.
Con ese informe que le llevó una semana, en la reunión de dire