Las cosas en la oficina donde estaba Ryoichi en ese momento volaban de un lado a otro, todo lo que soltaba eran gruñidos y maldiciones en su idioma natal, tirando todo lo que podía contra las paredes. El capitán que había sobrevivido al ataque a la base de Kiyan estaba junto a Gaia, ambos intentando no hacer ni un solo ruido para evitar que algo malo pudiera ocurrir con ellos o pudieran terminar siendo víctimas del enojo de Ryoichi. Por supuesto, no estaban esperando no terminar siendo víctimas