El grupo de lobos corría siguiendo a Sakuma por los amplios pasillos, podían escuchar gritos y disparos, y en más de una ocasión Kiyan intento regresar para ayudarlos, después de todo muchos de esos lobos eran inocentes y no merecían correr el final que seguramente sufrirían. Pero Sakuma le detuvo en todas esas ocasiones, no podían arriesgar sus vidas, Kiyan lo sabía perfectamente bien, sin embargo, también sentía la necesidad de ir y ayudar a los lobos que estaban en peligro.
-Son solo unas cu