Mundo ficciónIniciar sesión—Lo de ayudarte sigue en pie —dijo para después salir de la casa.
Saqué todo el aire que tenía retenido en mis pulmones al no verlo más. Alma y Damián entraron y se quedaron mirándome.
—¿Todo bien?
—Si, se ofreció a ayudarme, dice que es abogado.
—Lo es, pero seguramente te pida algo a cambio.
—Que me vaya con él.
—¿Y no te quieres ir, verdad? —Miré a Alma







