No vi a mi padre. He estado en una celda, ya he dado indagatoria. Me mantuve en el protocolo de Yaro Segurity. Sé que el señor Juan Carlos no va a dejarme solo, y esto le debe de estar pesando en el alma. Lo vi en su rostro, en su mirada.
No creo cambie, de hecho, ya no hay nada que me haga verlo de manera diferente a la realidad: un asesino, un psicópata, un infiel, un narco, un ser despreciable ante las enseñanzas de lo que él mismo nos había enseñado.
Esto era en respuesta por lo dicho a su