Mis hermanos me cargaron y las sonrisas abordaron todo a nuestro alrededor. Esta era la familia que adoraba. Almorzamos, y la situación pasaba como si nada hubiera pasado. Por momentos me sentía incómodo, pero la frase de mi mujer me la repetí como un mantra.
Ya en la noche Onely cayó en el sueño profundo. No podía dormir y salí por un vaso con agua. Me puse a ver televisión y mi padre llegó —tenía aún el gorro. Por ende, el audífono en el oído.
—¿No puedes dormir?
—¿Mamá esta dormida? —afirm