Íbamos con destino a la clínica. Nos atrasamos porque las mujeres siempre tienen algo pendiente y Salomé no era la excepción. En todo caso estábamos a nada de llegar a la clínica. José ya estaba en el congreso con mi hermana.
Bajamos, subimos al piso donde estaba don Francisco. Saludamos y sonó mi celular.
—Tío…
—Escúchame. Van a secuestrar a Daniela en el congreso. El tal Tiburón quiere vengarse de ti. Tengo más información, pero ahora salva a mi sobrina.
Debí palidecer. Gamal fue el primero e