Me sentía en la dimensión desconocida, miraba la habitación llena de regalos de Jabir, quien sonreía hablando con Yaro y el doctor Iván. A mi lado estaba Salomé y no me he atrevido a decirlo y eso que tengo más de tres horas de saberlo. No he podido asimilarlo, sin embargo, mis manos no se han alejado de mi vientre…
—Tienes una cara. ¿Acaso no crees que tengas a mi primito en tu vientre?
—¿Voy a ser mamá? —Lo había dicho.
—Sí.
Dijo Salomé que estaba guardando en unas cajas todo lo que Jabir me