—¿Luna? ¿Estás ahí? —preguntó Mara un segundo antes de que lograra entrar a mi cuarto sin ser detectada.
—¿Qué necesitas? —dije, esperando que me respondiera sin necesidad de entrar al cuarto desde donde ella me llamaba.
No recibí respuesta.
Ella y Ashton tienen cosas en común.
Solté un bufido alto, esperando a que ella lo oyera. Abrí la puerta y la encontré acostada en la cama, con su celular en una mano y en la otra, acariciando su barriga.
Ni siquiera se nota su embarazo.
—Ven, siéntate, qui