Habían llegado a la casa de Tiziano. El italiano era dueño de uno de los mejores pisos de una exclusiva zona en la ciudad de Nueva York y no era para menos, considerando toda la fortuna que tenía y la capacidad para darse todos los lujos que quisiera. Desde el momento en que el italiano estacionó el auto en el estacionamiento subterráneo, la muchacha quedó sorprendida por el tamaño de aquel lugar y se quedó impactada al bajar y encontrar una gran cantidad de autos que parecían ser la colección