Mundo de ficçãoIniciar sessãoUna punzada de dolor atravesó mi pecho al escucharlo decir esas palabras sobre Caleb. Eso no puede ser cierto. ¿Cómo es posible que ya no esté con nosotros?
—¡No te le acerques! — rugió Augusto volviendo a su estado natural y sacándome de mis pensamientos—. Por fin te muestras ante nosotros.
—Ah, pero miren quien es; el patético lobezno con ínfulas de Alfa — sonrió torcido.







