Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl calabozo donde Akira me trajo es el doble de oscuro, frío y tétrico que el resto del castillo. No hay ni una sola vela iluminando el espacio tan reducido en el cual llevo por largos e incontables días. La única compañía que tengo son los platos repletos y podridos de comida que una mujer me trae cada día para que coma. El olor en el aire es nauseabundo y húmedo.
Akira aún no ha aparecido, pero tampoco importa si lo







