Capítulo 33: Vengo por mi premio.
—Nicolás, ¿te atreves a competir conmigo? —dijo el ruso, con una arrogancia helada—. Si gano, tu preciosa mujercita será mía.
Avanzó un paso hacia mí, su mano se movió amenazante hacia mi mejilla. Un temblor de pánico me envolvió por completo.
—Y si gano, te arranco la vida por atreverte a mirar a mi mujer —replicó Nicolás, con una mirada desafiadora y un tono cargado de furia.
El ruso soltó una risa cruel, con sus ojos llenos de una descarada frialdad.
—Esta noche, tu cama será la mía —