—No quiero nada —le digo en un tono frío, alejándome.
No puedo soportar verlo, recordar lo que hice y cómo lastimé a José en sus últimos momentos de vida. Camino sin rumbo, intentando dejarlo atrás, pero antes de darme cuenta, Nicolás me arrastra hacia un salón vacío.
—¿Qué estás haciendo? Aléjate de mí, no te quiero cerca. José ya no está, y es mi culpa que él haya muerto mientras lo engañaba contigo —mis palabras brotan con rabia e impotencia, pero él no responde. Simplemente me mira, como si