Capítulo 58. Una mirona.
Vael Zarkov.
Al despertar pasan de las diez de la mañana. He dormido menos de cinco horas, pero es suficiente para que mi cabeza vuelva a funcionar sin que el cansancio interfiera en aquello que realmente importa. Ordeno a Timur que lleve mi comida al río, el cual demando que lleve suficiente agua para bañarme y llamo a Svarog antes de abandonar el campamento.
El sol ya ha ascendido lo suficiente para atravesar las copas de los árboles, aunque en Tomsk eso no significa que el invierno haya dec