—Exacto —Luna concordó con cualquier pensamiento que tuviera su cuñada, ambas sabían lo mismo—. Y luego me matara a mí por ser su alcahueta. —La rubia refutó, por que sabía que así sería, le reclamaria por el simple hecho de que ella las había juntado. No quería tener una pelea con el por esto. Tenia que pensar que hacer en ese momento.
—Señorita, ¿Qué ocurre, por qué gri...? ¡Virgen tantísima! —Yuri exclamó cuando entró a la habitación tapando su rostro, totalmente conmocionada a pesar de que