Casi provocativo y seductor. Luna se puso nerviosa mientras sus mejillas se ponían coloradas. Con esa reacción era más que claro que no podía mentirle. Ya no más.
—Basta, Sol y tu amiga están aquí. ¿Podemos hablar de esto después? —Luna nombro a la peli naranja con más recelo.
Farit entornó los ojos, pero accedió soltándola al fin. Tenía razón, tenía que admitir que no era momento y menos si las dos aludidas no los dejaban de ver expectantes.
Aunque Eliza estuviera hablando con Sol y ella estuv