—Déjanos solos, Eliza. —Farit exclamo, nada mas le importaba solo el hecho de que ella estuviera ahi, presente. La peli naranja lo miró ofendida. No estaba pensado en perdonarla ¿O si?. Eso sí sería un gran problema. De ser así todos sus planes se vendrían a bajo. No podía permitirlo. Le había costado mucho tener a Farit donde lo tenía.
—Pero... —Eliza trato de objetar, no se iría sin dar pelea. Sin mirar de mala gana a Luna por ningún segundo. Para que se diera cuenta que ella no era bien reci