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*Jason.*
Me lancé hacia adelante, clavándole todo el tamaño en lo profundo de su canal mojado de un solo movimiento firme y continuo.
—¡AAHH! —gritó Kess, un alarido agudo y sin aliento que resonó por toda la pequeña cabaña. Su espalda se arqueó violentamente; sus músculos internos se contrajeron de inmediato alrededor de mi tronco como un guante apretado y caliente. —¡Dios, sí! ¡Estás tan profundo! ¡Lléname!
El sonido de mi pelvis chocando con fuerza contra sus nalgas redondas llenó