El sol apenas asomaba, pero la casa ya estaba en silencio. Mi madre se había ido a otra sesión de folleteo disfrazada de trabajo con Sterling. Me paré frente al espejo de mi habitación, revisando mi reflejo. Llevaba una falda ajustada y una blusa fina. Agarré mi bolso, asegurándome de que el pesado dildo y la memoria USB estuvieran dentro.
Caminé hacia las escaleras, lista para salir y volver a tocar el timbre. Quería ver su cara cuando interpretara el papel de "clienta". Pero al llegar al rell