Debía ser quizás mediodía cuando Marianne despertó de nuevo. Sentía el cuerpo relajado y suave, y agradeció estar sola y poder fingir durante un momento que todo aquello no había sido más que un sueño.
Miró al techo y sus ojos se humedecieron.
¿Cómo era posible? No recordaba que nadie la hubiera t