Aquella palabra, aquel acento, aquella voz retumbó en su cerebro como un trueno, haciendo que Marianne se detuviera en su sitio, inmóvil, aterrada, aturdida. El mundo empezó a girar demasiado rápido y Gabriel la vio soltar la playera con un gesto ausente mientras se sostenía la cabeza.
Su mano se d