Reed sacudió a Stela por los hombros para llamar su atención y luego tiró de ella para sacarla del auto.
—¡Oye, tienes que calmarte! ¡Así no vas a lograr nada! —dijo abriendo su departamento y haciéndola entrar.
—¡Es que no aparece Reed! ¿Dónde diablos se metió? —se desesperó Stela—. ¡En un moment