Capítulo 46
Había calor, un calor de ese que es agradable únicamente porque hay frío alrededor. Marianne abrió los ojos despacio, pero verse en un lugar extraño la hizo levantarse sobresaltada, con el corazón latiéndole a mil. Trató de desembarazarse de las mantas y solo consiguió caerse de la cama, haciendo un