—¡Es que es una decisión estúpida! ¡No puedes casarte con Benjamín! ¡Menos por mí!
—No lo estoy haciendo por ti, lo estoy haciendo por mí misma, y porque sé que es lo correcto —sentenció Marianne.
—¡Pues tienes la brújula emocional muy desorientada, porque casarte con esa caca con ojos no puede se